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sábado, 13 de agosto de 2016

Mensajes de un miércoles cualquiera

No quiero empezar de nuevo con "érase una vez", pero fue una vez, sólo una vez. La primera y única vez que creí en el amor a primera vista, cuando aquel rompió mi alma. Porque las próximas veces no confié en la gente, sin importar que tan bellas fueran sus palabras, yo sólo escuchaba y dudaba.

Estaba rota, sin fe ni confianza.

Hasta esta vez, cuando no fue amor a primera vista. Fue amor después de la centésima conversación, de millones de miradas, de miles de toques. E incluso después de todo eso, estaba cerrada. "No entre. Zona Peligrosa. Trabajo de demolición en proceso", decía la puerta de mi corazón.

Hasta que recibí ese mensaje, esa simple línea, esa solitaria pregunta:

"—¿Sabes que te amo incluso si nunca te lo digo?"

Sólo eso y la muralla cayó.

Mis dedos dudaron sobre las teclas del teléfono.

"—Yo también, incluso si no lo sabía hasta ahora"

*Enviar.