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sábado, 27 de junio de 2015

Licántropa Fugitiva

No la busques más.
Que esa alma dócil que hoy reclamas,
es una sombra del ayer.
Desde esa turbia noche
en que tiraste sus sentimientos
por la ventana de un quinto piso,
empezó a desvanecerse.

Y con cada luna,
fue transformándose en esa loba
que en aquel ¨erase una vez¨,
se lamía las heridas.
Y hoy te aterra,
cada vez que muestra los colmillos
de la verdad cruda y brutal.

¿Qué esperabas?
¿O es que acaso no sabes por qué los corazones son fríos?
Porque terminan cubiertos del más gélido metal,
ese que tú mismo pusiste a mis pies.
Y aprendí a usarlo,
a saber hasta donde te dejo pasar,
y a donde ya no entras más.

Así que no la busques más.
Que por la misma ventana saltó y desapareció.
Y esa que fui, y esta que hoy soy,
-que crees que frente a ti está-,
ninguna te pertenece ya.

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