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domingo, 15 de marzo de 2015

Celda Intangible

El alma golpea las paredes,
queriendo escapar, ser libre.
Como un globo que  se liberó
de la mano de alguien
y ahora vaga en el cielo, a la deriva.
Ya sin dueño.

Noches que a pesar del cansancio,
el insomnio te deja
sin encontrarte con el sueño.
Para huir al menos así de la realidad.
Y perderte en ese mundo etéreo,
dónde a ojos cerrados,
puedes vivir todo aquello
que no alcanzas despierto.

Lo sientes, cuando estiras los dedos,
tratando de atrapar algo más.
Te refugias en tu mente,
Habitando su soledad.

Te miran y no lo saben.
La procesión va por dentro.
Caminas sin parecer cautivo,
solo tú conoces tu invisible encierro.